EL DR. CARLOS FAYT DESCRIBE A LA DRA. MARIA FLORENTINA GOMEZ MIRANDA

EL DR. CARLOS FAYT DESCRIBE  A LA DRA. MARIA FLORENTINA GOMEZ MIRANDA.

(Fayt, Carlos S., en la obra “La Abogacía Argentina y la Colegiación Legal. La Federación, el Colegio, la Asociación y el Colegio Público de Abogados de la Capital Federal“, Segunda parte, Arquetipos y Paradigmas, pags. 197/198. Editorial La Ley, 2003).

María Florentina Gómez Miranda es el arquetipo de la abogada de temple, de combate frontal por el imperio de la ley, la libertad, la justicia, la democracia, en el foro, en la plaza pública, en la cátedra, en la tribuna política, en el escaño de la Cámara de  Diputados. María Florentina es una mujer excepcional, hecha de la materia con la que se forjan las grandes figuras políticas femeninas de la República, que dedica las horas de sus días a luchar por los fueros de la mujer, del niño, de la familia, de la sociedad y, en definitiva, de la Patria. Oradora admirable, dueña de una elocuencia conmovedora, enriquecida por la claridad y precisión conceptual, participó en todas las tareas fundacionales de la Asociación y desempeñó los cargos de mayor responsabilidad. Comprendió con exactitud el cambio en la situación jurídica y política de la mujer y su participación en la realización cultural, social y política. Los debates públicos en las plazas públicas la tuvieron como figura protagónica. Su capacidad docente le permitió entregar el caudal indispensable de conocimientos para que el hombre común asuma con dignidad la función de ciudadano y pueda utilizar, con responsabilidad, su instrumento de trabajo cívico que es el sufragio. Su clara intuición la conducía a enseñar al pueblo a desconfiar de las promesas y las dádivas de los caudillos, a buscar la honestidad en las conductas, a despreciar la demagogia y la corrupción, y a buscar el perfeccionamiento de la democracia, a la que concebía como una forma de vida. Estoy convencido de que María Florentina Gómez Miranda quería sanciones administrativas para los malos funcionarios, sanciones parlamentarias para los malos legisladores, sanciones cívicas para los malos patriotas, sanciones morales para las indignidades cometidas al margen de la ley, sanciones penales para las indignidades cometidas dentro de la ley.

En cuanto a la abogacía, sincera militante en la lucha por la colegiación legal, siempre la consideró el medio útil para la unión de todos los abogados en torno a objetivos comunes. Una empresa común, al servicio de la administración de justicia, de la independencia de los jueces y del progreso del ordenamiento jurídico.