EQUIPO LATINOAMERICANO DE JUSTICIA Y GÉNERO 16 DÍAS DE ACTIVISMO: VIOLENCIA DOMÉSTICA HACIA LAS MUJERES

Las cientos de miles de mujeres, niñas, adolescentes, jóvenes, varones, personas de distintas identidades de género que inundaron las calles de todo el país el 3 de junio de 2015, fue evidencia de un proceso de cambio. La violencia contra las mujeres en su expresión más cruel e irreparable, el femicidio, no era nueva en Argentina. Los últimos años de periodismo con enfoque de género fue la plataforma para que las noticias sobre casos de violencia de género recibieran una cobertura creciente, avanzando hacia las planas centrales las editoriales.

Ese fue el contexto para el cambio social que empujaron las movilizaciones. La sociedad pareció reaccionar por fin a un problema antiguo, que sin embargo había sido hasta entonces denunciado casi en exclusividad por el movimiento de mujeres, las organizaciones feministas y las protagonistas de las múltiples historias atravesadas por la violencia que buscaban alguna forma de reparación y justicia. Pero la pregunta es: ¿cuál es la violencia que se denuncia y moviliza? ¿Cuáles son las violencias que conmueven a la sociedad? ¿En qué medida se vincula la forma más extrema de violencia con otras violencias que atraviesan las experiencias vitales de las mujeres desde la infancia?

Las encuestas que se presentan en el primer capítulo de la publicación Cerrando Brechas para Erradicar la Violencia contra las Mujeres buscan contribuir a responder estas preguntas, enfocadas en las ciudades de Fontana y Resistencia (Chaco) y en San Salvador de Jujuy y San Pedro de Jujuy. ¿Cuáles son las violencias hacia las mujeres que identifica la sociedad en estas localidades? ¿Qué acciones se toman contras esas violencias? ¿Cuáles son los problemas que enfrentan las mujeres en distintas situaciones de violencia? ¿En qué medida se sostienen estas dificultades para el acceso a la justicia y la protección de sus derechos a lo largo del tiempo?

Adelantamos algunos datos que iluminan los nudos críticos que deben abordarse para erradicar la violencia doméstica: los roles sociales de género están todavía intrínsecamente vinculados con ideas patriarcales y estereotipadas que necesitan transformarse.

Para la gran mayoría de las personas entrevistadas, las reacciones violentas no se “justifican” por situaciones tales como rehusar relaciones sexuales, salir de la casa sin decirle a la pareja o contradecir a la pareja. El nivel de acuerdo respecto de que no justifican las reacciones violentas superan el 95% en todas las jurisdicciones.

Sin embargo, ese nivel de acuerdo disminuye frente a la desatención de las cuestiones de la casa y en mayor medida frente al descuido de los niños y niñas y en los casos de infidelidad.

El descuido de niños y niñas justifica reacciones violentas contra la mujer para el 10% de las personas en San Salvador de Jujuy (6% responde ”no sabe”); el 7% de las personas en San Pedro (2% responde ”no sabe”); el 15% de las personas en Resistencia (3% responde ”no sabe”); y el 17% de las personas en Fontana (3% responde ”no sabe”). Es decir, que entre un 10% y un 20% de personas en las jurisdicciones estudiadas por lo menos albergan dudas si la violencia hacia una mujer no se justifique en caso que desatienda a sus niños y niñas.

La situación se agrava frente a la posibilidad de infidelidad de la mujer. Allí el nivel de acuerdo con la idea de que la violencia se justifica asciende. Si la mujer es infiel se justificaría la violencia hacia ella para el 16% de las personas encuestadas en San Salvador de Jujuy (y el 9% responde “no sabe”); el 15% de las personas encuestadas en Resistencia (y el 4% responde “no sabe”); el 10% de las personas encuestadas en San Pedro (8% responde “no sabe”); y el 19% de las personas encuestadas en Fontana (9% responde “no sabe”).

Las personas que en mayor medida justifican la violencia en caso de infidelidad se incrementa entre quienes tienen menor nivel educativo, y las personas más jóvenes. Esta valoración de la infidelidad resulta llamativa considerando que con la reforma del Código Civil y Comercial de la Nación la fidelidad ya no es un deber legal (sino moral) y se eliminó como causal de divorcio.

Una estrategia efectiva para erradicar la violencia doméstica debe abordar la transformación de los roles sociales de género están todavía intrínsecamente vinculados con concepciones patriarcales y estereotipadas que necesitan transformarse.

http://www.ela.org.ar/a2/index.cfm?muestra&codcontenido=3471&plcontampl=12&aplicacion=app187&cnl=4&opc=47