INTELIGENCIA ARTIFICIAL, ROBÓTICA Y MUJERES: UNA NUEVA REVOLUCIÓN

Por Valeria Viva para Clarín

Las nuevas tecnologías cambiarán el mundo, pero ¿contribuirán a achicar brechas o perpetuarán estereotipos de género? ¿Cuáles serán los trabajos reemplazados por robots?

Las nuevas tecnologías están cambiando rápidamente el mundo que conocemos y avanzan mucho más rápido que los cambios sociales, jurídicos y hasta que nuestra propia capacidad de asimilarlos.

La revolución tecnológica de la que se habla promete transformar el mundo del trabajo por la acelerada incorporación de tecnologías como la inteligencia artificial y la robótica, entre otras: muchos puestos de empleo van a desaparecer y otros tantos nuevos, que aún hoy ni imaginamos, van a crearse. Las mujeres, que sufrimos una marcada desigualdad en el mercado laboral (brecha salarial, menor acceso al empleo, mayores tasas de desocupación, subocupación, empleo informal…) podemos ser las más perjudicadas o tal vez podríamos aprovechar esta revolución tecnológica para achicar las brechas existentes.

¿No sería maravilloso si pudiéramos potenciar la revolución feminista con la revolución tecnológica y comenzar a escribir una nueva realidad laboral para las mujeres? Podemos no ser hoy las que dominan el mercado tecnológico, pero tenemos gran experiencia en luchar por ganar espacios.

Transformación del empleo

La robótica es la ciencia encargada de diseñar y construir máquinas capaces de imitar tareas humanas llegando a recrear inteligencias llamadas robots.

La inteligencia artificial estudia el mecanismo de la inteligencia humana para crear máquinas inteligentes, tratando de imitar las funciones del cerebro humano. Se podría decir que la inteligencia artificial es la inteligencia exhibida por robots.

Todas las trabajadoras y trabajadores vamos a vernos impactados en mayor o menor medida por la robótica y la inteligencia artificial, pero en algunas áreas se hará más evidente.

Las tareas humanas que tienen que ver con la fabricación, montaje y tareas rutinarias constituyen de las primeras en ir desapareciendo. La industria del transporte prevé la incorporación de robots no solamente en el transporte terrestre, también en el ferroviario y hasta en los aviones comerciales.

Las tareas domésticas también serán transformadas por las nuevas tecnologías con robots domésticos y casas inteligentesque nos simplificarán el día a día; pero que si tenemos en cuenta que el empleo doméstico es realizado casi en su totalidad por mujeres y que en Argentina constituye el 17% de las mujeres ocupadas (según un informe del sitio Economía Feminista), es un área para prestar especial atención. Lo mismo sucede con la agricultura, que ya está sufriendo una gran automatización y en donde las mujeres somos casi la mitad de las trabajadoras.

La atención al cliente y ventas va acrecentando la incorporación de las nuevas tecnologías y se estima que en los próximos años más del 70% de estas tareas se encuentre automatizada. Lo mismo sucederá con las tareas administrativas y de oficina más rutinarias.

La medicina, con los diagnósticos automatizados, robots que realizan cirugías junto a los cirujanos, nanorrobots que se introducen en el cuerpo humano para curar enfermedades, entre muchos otros avances, también se verá enormemente transformada.

Y podríamos citar muchísimos más ejemplos, en los que las nuevas tecnologías van a hacer que muchos empleos desaparezcan o sean transformados, y se creen nuevos; es por eso que la educación y la información son claves para atravesar esta etapa.

Robótica, inteligencia artificial y género

¿Esta transformación va a ampliar las brechas de género o podemos aprovechar para cerrarlas? Un informe presentado en el Foro Económico Mundial asegura que las mujeres serán reemplazadas en mayor medida que los hombres en sus empleos por la inteligencia artificial.

El informe analizó 1000 tipos de trabajo, los cuales comprenden el 96% del empleo en EEUU y explica que el 57% de los trabajadores y trabajadoras en riesgo de perder su empleo son mujeres.

Pero por otro lado, los empleos que requieren mayor capacitación y habilidades blandas son los menos susceptibles de ser reemplazados y ahí es en donde las mujeres obtenemos ventaja: somos el 55% del alumnado en universidades, estamos más capacitadas y ocupamos la mayor cantidad de empleos que requieren habilidades blandas.

El pensamiento crítico, la resolución de problemas, la creatividad, la innovación y las relaciones interpersonales serán las habilidades más necesarias y los empleos con estas características los menos factibles de ser reemplazados, ya que se trata de actividades no rutinarias y más complejas de “aprender” para robots.

Una realidad ineludible es que quienes hoy trabajan en robótica son mayormente hombres y son también ellos quienes principalmente se encargan de diseñar los algoritmos de inteligencia artificial (sólo un 13,5% son mujeres según un estudio publicado en la Mit Technology Review). ¿Lo están haciendo con una mirada inclusiva?

Las robots y asistentes virtuales creadas hasta el momento reproducen los estereotipos de género: figuras humanoides delgadas que siguen los estándares de belleza femeninos y que son “muy serviciales y colaboradoras”.

La inteligencia artificial también debería reflejar toda la diversidad de las personas usuarias, incluyendo los géneros no binarios, pero al tomar generalmente muestras de datos parciales, esto no sucede y se podrían profundizar aún más las desigualdades existentes en un comienzo. Por ejemplo, si las muestran sólo toman hombres como ingenieros y pilotos de avión y mujeres como enfermeras o docentes, se seguirán perpetuando estereotipos que estamos tratando de modificar.

Necesitamos más mujeres en tecnología, robótica e inteligencia artificial y hay varias iniciativas trabajando para derribar los estereotipos que alejan a las mujeres y niñas de esta industria y hasta Mattel lanzó este año una Barbie ingeniera robótica. También es importante saber que en estas industrias pueden trabajar sociólogas, psicólogas, antropólogas, biólogas, filósofas y demás profesiones necesarias más allá de las puramente tecnológicas, ya que la tecnología es solamente el medio a través del cual se construye la robótica y la inteligencia artificial.

Pero para ser realmente inclusivos en el mundo del trabajo que se viene y poder achicar las brechas de género existentes, es necesario que la mirada diversa y la participación de todos los géneros esté presente en cada una de las etapas del desarrollo de las nuevas tecnologías y, para lograrlo, se necesitan políticas y educación inclusivas que acompañen.

La revolución tecnológica es un nuevo desafío y una oportunidad para las mujeres en nuestra lucha por la igualdad, pero nosotras ya nos hemos convertido en expertas en revolución.

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