PEQUEÑOS Y GRANDES AVANCES EN EL CAMINO DE LA PARIDAD

Por Claudia Caputi

Jueza de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal, Sala II.

 

En las líneas que siguen van a reseñarse una serie de hitos que dejó el año 2017 para el balance del estatus, los derechos y la dignidad de las mujeres. Ciertamente que la enumeración no pretende ser exhaustiva, sino que obedece a una selección hecha sobre elecciones subjetivas, no se descarta entonces que quienes lean este texto recuerden otras situaciones dignas de ser destacadas. En todo caso, propiciar la reflexión y aportar un análisis sobre estas cuestiones son finalidades válidas de este trabajo.

Como pauta metodológica, además, cabe advertir que no se van a incluir necesariamente los eventos que son reiterativos o previsibles en su ocurrencia (v.gr., congresos, encuentros periódicos, etcétera). Antes bien, se dará primacía a los sucesos o las situaciones que emergen como novedosos o hasta fundacionales, marcan verdaderas novedades respecto del telón de fondo histórico de la situación en la que surgen los hechos reseñados. Y el acento será puesto en los sucesos positivos, no tanto para alimentar el optimismo, sino más que nada para sacar de la invisibilización los resultados de procesos sociales que surgen, a su vez, de múltiples acciones altruistas.

Los ejes conceptuales elegidos son los siguientes: las manifestaciones o las marchas, las campañas de concientización cultural, la accesibilidad a posiciones de liderazgo u otros espacios negados a las mujeres, las novedades normativas y legales, las soluciones jurisdiccionales y las nuevas instituciones.

Manifestaciones y marchas

Una dimensión relevante en la cuestión abordada viene dada por las expresiones, en todas sus formas. Así, es insoslayable que la fuerza expresiva arrancó con ímpetu en 2017, en hitos que quedaron impresos en la memoria colectiva. Es así como el 21 de enero se produjo la memorable Women’s March o Marcha de las Mujeres, con epicentro en Washington, D.C., donde congregó a cerca de medio millón de manifestantes, y réplicas en todo el mundo, en ciudades como Buenos Aires, Barcelona, Tokio, Melbourne y Nueva Dehli, entre otras.

Por otra parte, una fecha paradigmática entre las efemérides de cuestiones de las mujeres es, indefectiblemente, el 8 de marzo, que conmemora el Día Internacional de la Mujer. Ahora bien, dicha fecha de 2017 tuvo características especiales dentro de su significancia habitual, dado que en ella se realizó por primera vez un Paro Internacional de Mujeres, replicado en unos cincuenta países del mundo, incluida la Argentina. Las redes sociales estallaron con mensajes, lemas alusivos y consignas feministas, donde las frases y los eslóganes principales giraron en torno de la visibilización de las tareas de cuidado o el trabajo no remunerado que realizan, mayormente y de modo desproporcionado, las mujeres.

Campañas de concientización cultural, incluso lingüística

Daría para un ensayo aparte explicar en detalle la enorme importancia del uso del lenguaje en los esfuerzos por tornar efectivos, y no teóricos, los derechos de las mujeres. De allí el extremo cuidado que cabe tener en el empleo de vocablos que, valga advertirlo, quedan asociados con un pasado de discriminación y violencia que se busca superar.

Baste con indicar que muchos términos de uso relativamente común cargan significados reprochables sexistas, misóginos o que perpetúan la discriminación contra la mitad femenina de la humanidad. Tampoco vale, en esto, la defensa del mundo académico en cuanto a que el lenguaje hablado reflejaría, como se alega, lo que sus usuarios realicen en sus comunicaciones en el mundo real, pues siempre debe denotarse si esa expresión es ofensiva o, de algún modo, lesiva de los derechos y la dignidad de un colectivo, dejando testimonio de dicha lesión, que tanto dolor puede implicar para las personas afectadas.

De allí que no pudo pasar inadvertido que, el día 29 de noviembre de 2017, la Real Academia Española de la Lengua dio a conocer la revisión de la acepción y el significado dado al concepto de “sexo débil”. El cambio producido en el tradicional diccionario resulta auspicioso, pues hace hincapié por primera vez en el sesgo peyorativo de la debilidad atribuida a las mujeres. Antes de dicho cambio, no se admitía el sentido negativo, por lo cual podía pensarse que implícitamente se defendía la carga semántica retrógrada que dicha frase conllevaba.

Paralelamente, dicha academia también admitió por la red Twitter, y en contestación a la requisitoria de una usuaria: @camiladfm, el vocablo “visibilización”, que reconoció como “una forma correcta”, creada a partir de la palabra “visibilizar”. Dicho concepto es central en los estudios de género, y afortunadamente su uso no queda reservado a las expertas, sino que la sociedad en general ya entiende su sentido y sus alcances al percibirse su empleo cotidiano.

Adicionalmente a lo hasta aquí expuesto, no hay dudas de que el 2017 será recordado como el año de eclosión del movimiento #YoTambién o #MeToo según su enunciación en inglés. Desde luego que esta evolución es imparable, y por eso el año 2018 comenzó con la actriz Natalie Portman acuñando el concepto de “terrorismo sexual” para denotar la experiencia que sufrió al ser actriz desde niña, y las actitudes abusivas que debió afrontar desde sus 12 años. Como vemos, en un tiempo podremos compilar un verdadero diccionario de la igualdad, con las frases y los neologismos que van jalonando la lucha por la ansiada paridad.

El progreso en la situación de la mujer genera fenómenos sociales en cuyo contexto emergen un sinnúmero de nuevos conceptos, que marcan tendencias, como el Ni una Menos, el Me Too (Yo También, en los países hispanoparlantes) y el Time is Up (‘se acabó el tiempo’), que sintetizan el sentir de miles de personas en la evolución hacia sociedades más libres de violencias en todas sus formas, y el hartazgo en soportar el peso de la opresión.

Al margen de lo expresado, no puede soslayarse la trascendencia de que, para el Diccionario inglés Merriam-Webster, la palabra de año en 2017 ha sido, precisamente, “feminismo”. Dicho diccionario, bien conocido para los lectores de la lengua de William Shakespeare, registra la cantidad de búsquedas realizadas por sus usuarios y así arriba al fin de cada año a un ranking de los vocablos más buscados.

Cabe resaltar que, para el vocablo “feminism”, se registró un aumento de búsquedas, dado que estas fueron en 2017 un 70% más que en 2016, lo cual importa un síntoma muy expresivo de los tiempos que corren. Se estima que la Marcha de las Mujeres, el escándalo Weinstein y el movimiento #MeToo, sumados a las declaraciones de personas famosas en cuanto a ser feministas, contribuyeron al mayor interés social en la cuestión y al consecuente incremento en las consultas.

Otro dato no menor, en este sentido, consiste en que la prestigiosa revista Time haya elegido como personalidad del año a las personas que se animaron a romper el silencio ante el acoso y el abuso sexual.

Por otra parte, otro hito relevante vino dado por la instalación en Nueva York, más precisamente a metros de la famosa escultura de un toro en Wall Street, de una estatua de una niña que ha dado en llamarse “La niña sin miedo”. Es que los mensajes pueden ser también no verbales, sin por ello perder su fuerza semántica. La finalidad de este emplazamiento en un espacio público, que data del 7 de marzo de 2017 fue, según la firma de inversiones SSGA, que realizó la colocación, concientizar sobre el liderazgo femenino y propiciar que accedan más mujeres a los directorios de las compañías o empresas.

Además, no hay dudas de que el 2017 será recordado como el año de eclosión del movimiento #MeToo o #YoTambién, que de modo expresivo plasma el hartazgo ante situaciones de abuso o falta a la dignidad y los derechos de las mujeres.

Si buscáramos la raíz de este movimiento, o tal vez el detonante para que se expandiera mundialmente con singular fuerza, debemos remontarnos al 5 de octubre de 2017, fecha en que en una nota aparecida en el periódico The New York Times, se difundieron las numerosas denuncias contra el productor cinematográfico Harvey Weinstein. En dicha nota, tomaba estado público lo atinente a las inconductas y los abusos sexuales de aquel, cometidos contra decenas de mujeres (al menos 80), en el marco de su trabajo. El efecto dominó suscitado por el escándalo abrió espacio a denuncias espontáneas de mujeres que dieron un paso al frente para sumarse a las acusaciones, lo que generó un especial clima de época, donde precisamente el lema o leit motiv fue ese “yo también” y la condena generalizada contra los abusos, con el firme propósito de no seguir soportando más inconductas. De allí que en las redes sociales se acuñaron términos que denotaban el hartazgo por viejas pautas sociales y culturales que parecen haber encontrado su condena de muerte.

Por otra parte, y en el contexto de nuestro país, cabe tener presentes los avances en materia de concursos de belleza o elecciones de reinas, y los logros en materia de violencia simbólica.

En cuanto a los concursos, se mantuvo y reforzó la sensibilización, llevada adelante con maestría y equilibrio por la Comisión Nacional Coordinadora de Acciones para la Elaboración de Sanciones de Violencia de Género (Consavig), organismo dependiente del Ministerio de Justicia de la Nación, en pos del abandono de estos certámenes. Así, como bien nos recordaba la referente y titular de dicho organismo, la doctora Perla Prigoshin (dato que agradezco), mientras a diciembre de 2016 se contaban en 15 las ciudades del interior que habían dejado de realizarlos, un año después dicha cifra se había más que duplicado y se elevaba a 33 ciudades, lo cual incluye relevantes eventos, como la Fiesta Nacional del Chamamé, entre otros.

Paralelamente, hay que registrar una evolución social en el mundo de las artes, dada porque diversos artistas, tanto músicos como actores y directores, empezaron a ver las consecuencias de reproche social ante declaraciones violentas o de reafirmación de patrones de discriminación contra las mujeres. El reproche, además de social, en algunos casos fue jurisdiccional, y se llegó a la suspensión de espectáculos de los agresores.

Accesibilidad a posiciones de liderazgo, sitios o espacios negados tradicionalmente a las mujeres

Los últimos años han signado el ingreso de mujeres en funciones o trabajos tradicionalmente vedados a ellas. Lo notable del fenómeno radica en que se percibe una especial atención y seguimiento de estos arribos a ocupar espacios, venciendo resistencias, estereotipos y techos de cristal. De hecho, en 2017 falleció la señora Gladys C. Menosi de Janik, quien en los años 60 del siglo pasado se convirtió en la primera intendenta mujer de la Argentina. En aquellos tiempos, eran tan escasas estas situaciones que ni siquiera se sabe que se llevara un seguimiento, listando “la primera mujer en…”. Sin embargo, en los tiempos que corren, la nueva actitud hacia la historia, y la necesidad de visibilizar la paridad y el impacto social que producen las mujeres, ha llevado a muchos a estar especialmente atentos a estos logros.

En esta sección, puede recordarse la designación en 2017 de la doctora Luz Ibáñez, de Perú, elegida como jueza de la Corte Penal Internacional, donde ya se cuenta con una presidenta mujer, la jurista argentina Silvia Fernández de Gurmendi.

En todo caso, un capítulo especial de esta sección viene dado por la aparición en el papel moneda. En efecto, un sendero de la ancha avenida de la paridad transita por la llegada de caras femeninas a los billetes, es decir: al circulante monetario en uso en los distintos países. Este desembarco es históricamente tardío y su aceptación, no exenta de trabas varias, marca una tendencia de reciente surgimiento. Así, cabe tener en cuenta que durante 2017, las poetisas israelíes Rachel Bluwstein y Leah Goldberg pasaron a quedar en los billetes de shéquels, en las denominaciones de 20 y 100, respectivamente.

De modo análogo, vale también pasar revista de los nombres de calles. En efecto: otra batalla por la paridad se libra en las calles, pero ello dicho en sentido metafórico. Es que hace un tiempo se viene tratando de balancear en los nombres de avenidas, bulevares, calles, cortadas y plazas la presencia femenina, que en ciertas ciudades resulta injustamente esquiva y escasa, lo que ratifica un fenómeno largamente estudiado de invisibilización de los méritos de las mujeres, lo cual repercute en la asignación de honores y el reconocimiento de méritos.

Por ello, una buena novedad del año 2017 consiste, justamente, en haberse logrado que se le dé a una calle de la ciudad de Paraná, provincia de Entre Ríos, el nombre Doctora Carmen María Argibay, la tan querida y recordada jueza de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Esta loable medida vino de la mano de la ordenanza municipal respectiva (nº 9552), que fue refrendada por el intendente Sergio Varisco y recayó sobre una arteria de la zona de Bajada Grande de la citada ciudad. Ello se logró como resultado de gestiones impulsadas por la Asociación de Mujeres Juezas de Argentina (AMJA). Fue así como, en el marco de reuniones institucionales y de un curso de capacitación, el día viernes 16 de junio, en presencia de autoridades locales y de la AMJA, se celebró el respectivo acto de imposición del ilustre nombre a la calle paranaense.

El 2017 deja como saldo positivo, además, haberse logrado que la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) designe a una mujer, por primera vez, como integrante de su Tribunal de Disciplina. El nombramiento recayó sobre la doctora Roxana Del Río, quien se desempeña como jueza del Juzgado de Familia n° 10 de Lomas de Zamora, provincia de Buenos Aires. Desde su papel de integrante del organismo jurisdiccional de la AFA, la jurista designada tendrá la función de afrontar las situaciones conflictivas que surjan en los partidos.

Novedades normativas y legales

En este capítulo, tiene un lugar destacado la normativa electoral. No olvidemos que la lucha del sufragismo fue uno de los puntapiés principales del movimiento por los derechos y la dignidad de la mujer. Sin dudas, la gran novedad legislativa del año pasado ha sido la llamada “ley de paridad”, por medio de la cual se modificó el Código Electoral Nacional. Se trata de la ley nacional n° 27412, de paridad de género en los ámbitos de representación política. Con la nueva norma nacional, el 50% de las candidaturas a cargos electivos deberá ser para candidatas mujeres.

Coincidentemente, y respecto de la normativa electoral, también cabe recordar que en agosto de 2017 se cumplieron 50 años del voto femenino en la Argentina. Tengamos presente que esto fue posible merced al dictado de la ley nº 13010, conocida como del “voto femenino”, sancionada en septiembre de 1947, y que posibilitó que el 11 de noviembre de 1951 las argentinas votaran por primera vez en elecciones presidenciales.

Adicionalmente, cabe tomar en cuenta que mediante la ley nacional n° 27363, publicada en el Boletín Oficial el 26 de junio de 2017, se modificó el Código Civil y Comercial de la Nación, con la incorporación de un nuevo artículo 700 bis, por el cual se contempla que si uno de los progenitores de un niño es condenado como autor, coautor, instigador o cómplice de homicidio agravado por el vínculo o mediando violencia de género, en los términos del artículo 80, incisos 1º y 11º del Código Penal, en contra del otro progenitor, la consecuencia en el plano civil consistirá en que se lo privará de la responsabilidad parental respecto de sus hijos. De esta manera, se responde a un viejo reclamo de las organizaciones de promoción de los derechos de las víctimas de violencia intrafamiliar, en orden a lograr que quien quita la vida a la madre del menor no ejerza responsabilidades parentales sobre este.

En paralelo con estas novedades, recordamos que la legislación local también fue testigo de transformaciones. Puntualmente, en el ámbito de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la legislatura dictó al menos dos leyes relevantes: la ley Brisa n° 5861 y la ley n° 5742 contra el acoso callejero.

Con la primera, se ha buscado dar una respuesta económica a ciertas víctimas indirectas de los femicidios, ya que se brinda una prestación dineraria mensual a los niños menores, hijos de mujeres cuyo padre hubiera cometido esta forma de homicidio agravado contra aquellas. A su vez, con la ley porteña nº 5742, lo que se prevé apunta a prevenir y sancionar el acoso sexual en espacios públicos o de acceso público, verbal o físico, que implique hostigamiento, maltrato o intimidación, y en donde se afecten en general la dignidad, la libertad, el libre tránsito y el derecho a la integridad física o moral de personas, sobre la base de la condición de género, identidad u orientación sexual de estas.

Además de ordenarse la realización de campañas de concientización, se tipifica dentro del Código Contravencional de la CABA ese acoso sexual en los espacios públicos o de acceso público, siempre que no fuera delito, contemplándose un castigo de 2 a 10 días de trabajo de utilidad pública y una multa de entre 200 y 1000 pesos.

De hecho, el ámbito municipal y de servicios públicos ha acusado el impacto de la perspectiva de género: desde los polémicos “coches rosas” en el subterráneo, en funcionamiento en Tokio o en el Distrito Federal de México, hasta los carteles contra el “manspreading” en los buses madrileños, con lo que se quiere evitar situaciones de contacto abusivo o indebido en el transporte público. Es que con ese vocablo, acuñado recientemente, se quiere significar la modalidad de algunos varones de sentarse en asientos de autobuses y vagones de tren con las piernas en un ángulo muy abierto, lo cual invade el espacio de las ocasionales mujeres ubicadas al lado, que, según la experiencia, suscita malentendidos o situaciones de conflicto. En aras de la convivencia pública se buscan evitar. De allí que en los autobuses rosas, se haya colocado drásticamente una separación física entre mujeres y varones. Se destinan vagones específicos y exclusivos para mujeres, ello con miras a evitar posibles situaciones de contactos abusivos. A su vez, esto ha suscitado un arduo debate sobre la pertinencia y la conveniencia de dichas separaciones, frente a la paralela necesidad de educar a la sociedad para lograr convivencias civilizadas sin recurrir a medidas extremas.

Finalmente, cabe señalar que un área de especial crecimiento en este plano ha sido la de las acciones contra la violencia obstétrica. Al respecto, cabe recordar que la mayor toma de conciencia respecto de los derechos de las mujeres a un parto sin violencia se mostró nítida en Argentina durante el año 2017. Se observó, en esta cuestión, un sensible incremento en la cantidad de denuncias o reclamos respecto del desempeño y el trato de los equipos médicos durante el embarazo, el parto y el puerperio —incluso y en especial en los hospitales públicos—, lo cual revelaría un acceso masivo de las mujeres a la información sobre sus derechos en estas trascendentes instancias de sus vidas.

Soluciones jurisdiccionales

El 2017 ha sido un año pletórico en novedades en el plano legal, y en particular de los fallos de los tribunales.

Más allá del plano legislativo, debemos tener en cuenta que ha crecido la preocupación por la jurisprudencia. En este plano, y además de los observatorios que proliferan, ya hay organizaciones dedicadas al seguimiento de las sentencias, para determinar hasta qué punto la perspectiva de género permea en la labor judicial. Así, podemos recordar que la entidad sin fines de lucro Women’s Link Worldwide, que promueve el cambio social en pos de los derechos de las mujeres, entregó sus premios a las sentencias con perspectiva de género, y el mejor del mundo fue un pronunciamiento surgido del voto de la magistrada de la Sala en lo Social del Tribunal de Justicia de las Islas Canarias (España), doctora Gloria Poyatos Matas, presidenta de la Asociación de Mujeres Juezas de España (AMJE). En el certificado acreditante de la presea, se reconoció que dicho decisorio fue el que tuvo el impacto más positivo en la vida de las mujeres y las niñas, y en la protección de sus derechos.

En todo caso, el plano internacional deja un hito que hace del 2017 un año señero. En efecto, el 22 de noviembre, el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia, emitió su veredicto, que condena a Ratko Mladić a cadena perpetua por una serie de crímenes de guerra y contra la humanidad, incluyendo genocidio. Como es sabido, el condenado es tristemente célebre por la masacre de Srebrenica, producida en julio de 1995.

El especial dato que cabe poner de resalto respecto de este proceso, en el cual se enjuiciaron los graves crímenes cometidos en la guerra de los Balcanes, consiste en que, por primera vez en el plano de la responsabilidad criminal en la órbita internacional, se imputaron y probaron las figuras de violación, abuso sexual y otros crímenes con contenido de violencia sexual, cometidos masiva, sistemática e ininterrumpidamente, como modo de aterrorizar a la población civil afectada por aquella guerra suscitada hace más de veinte años, y como táctica de aniquilamiento étnico. Actualmente, dicha condena se encuentra bajo procedimiento de apelación ante el organismo jurisdiccional correspondiente.

El pasado año también nos deja como moraleja una serie de nuevos términos que denotan cómo brindar, desde el sistema judicial, respuestas frente a las nuevas necesidades de un orden legal, que exige un plus a sus operadores, y debe abrirse a un mejor y más eficiente resguardo de los derechos, poniéndose en clave de paridad.

Un ejemplo de ello es la noción de “Justicia transformativa”, como concepto acuñado a partir del doloroso caso suscitado por los abusos del médico Larry Nassar, en los Estados Unidos de Norteamérica, quien había trabajado para el equipo nacional de gimnasia de los Estados Unidos de Norteamérica, donde cometió actos criminales contra niñas atletas, por los que recibió una grave condena de prisión. En el proceso penal respectivo, las voces unánimemente destacaron el muy buen rol cumplido por la jueza interviniente, Rosemarie Aquilina, quien desde 2004 se desempeña como jueza de la 55° Corte de Distrito de Michigan y desde 2008 como jueza de la 30° Corte de Circuito del Condado de Ingham. En suma, se trata de un concepto emergente y una nueva habilidad legal y judicial para cultivar, en pos del resguardo de los derechos lesionados. Según quienes lo emplean, esta modalidad transforma y cura, y se refiere a la manera en que la jueza Aquilina gestionó el proceso seguido contra Nassar, y la actitud tuitiva ante las víctimas de este depredador.

Y en lo referente a las transformaciones, el escenario vernáculo revela una recapitulación en el trabajo judicial y su enfoque respecto de problemáticas femeninas que, paulatinamente, va asumiendo mayor mirada de género. Una evidencia de este fenómeno la advertimos en los sucesos que rodearon a las liberaciones de Belén y de Higui, que signaron el trabajo del movimiento de mujeres de 2017, lo que evidencia la tensión entre diferentes miradas sobre los desafíos de la mujer en el mundo actual.

Como se recordará, Belén era el nombre con el que se conocía a una mujer acusada injustamente de haber perpetrado un aborto en un hospital tucumano, en el marco de un proceso penal tachado de varias causales de nulidad. A su vez, Higui era el nombre de una mujer imputada de homicidio en el contexto de haberse defendido del ataque de varios hombres que intentaron violarla y lesionarla por su condición de lesbiana. Después de sendas campañas por el esclarecimiento de los hechos, ambas fueron excarceladas.

Estos casos movilizaron a reflexionar sobre el modo en que debe ser entendida la debida diligencia a la que los Estados se comprometen, cuando sus autoridades tratan asuntos de género, y fomentaron un necesario debate sobre la mejor actuación de la Justicia, que debe estar libre de estereotipos que, en nuestro esquema convencional, constitucional y legal, resultan antijurídicos.

Nuevas instituciones

En este capítulo, relativo al surgimiento de nuevos organismos, instituciones u organizaciones de promoción de los derechos de las mujeres, merece destacarse como novedad la creación de una Oficina de la Mujer en el ámbito de la Cámara Federal de Apelaciones de Córdoba, según informó el Centro de Información Judicial (CIJ) el 19 de junio de 2017.

El nuevo organismo, que pasó a ser presidido por la jueza Graciela Montesi, debe trabajar en articulación con la oficina homónima de de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Se integra, por tanto, al Sistema Federal de Oficinas de la Mujer, con presencia en todo el país.

Otra novedad institucional consistió en el dictado del decreto nº 1000/17, por el cual el Consejo Nacional de las Mujeres fue jerarquizado. Se lo elevó a categoría de instituto, pasó a ser el INAM. De este modo, se conforma un ente descentralizado, con rango de secretaría de Estado, dotado de mayor autonomía y capacidad de acción para las relevantes misiones que lleva a cabo.

Palabras finales

El balance positivo de los logros recordados en los párrafos que anteceden no soslaya el telón de fondo de la discriminación y la situación asimétrica que, pese a la teoría de los mandatos normativos, verificamos tristemente en la realidad. Tampoco prescinde de la historia general y particular de los derechos humanos, usualmente jalonada de desgracias y sacrificios varios de quienes impulsan, aun a riesgo de sus vidas, el progreso de las sociedades (cabe, en este sentido, tener presente la raíz histórica de la conmemoración del 8 de marzo).

Sin embargo, tener presentes los pequeños y grandes avances en el camino de la paridad y el pleno goce de los derechos de las mujeres, lo cual, bajo una perspectiva humanista y global, siempre es una buena noticia. Máxime cuando los nuevos progresos incrementan exponencialmente el efecto de los anteriores, pues no se suman a un contexto vacío, sino que agregan vigor a fenómenos en constante evolución. Valga, además, recapitular los logros y recordar los hitos esperanzadores en un arduo sendero de evolución hacia la paridad.

Solo queda seguir trabajando durante este 2018 para que dentro de un año podamos reseñar un balance que, sin perjuicio de los enormes desafíos en este camino, muestre la cosecha de lo mucho sembrado en años anteriores, y nos acerque un poco más al ideal de igualdad.